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“Las personas que compran productos piratas son unos delincuentes, si los descubrimos comprando debemos meterlos a la cárcel” encolerizado dijo un miembro de Amprofón (organismo representantes de la industria discográfica en México) en una reunión privada en la Secretaría de Gobernación. En esa reunión los representantes de los productores de discos y películas exigían poner fin al comercio ilegal en México.
Para los empresarios, cuando un ciudadano compra un DVD pirata, es un criminal. Pero cuando ellos no declaran correctamente las cuotas del seguro social, o le pagan a sus trabajadores con honorarios para robarle sus prestaciones, o evaden pago de impuestos, o los bancos cobran intereses usureros y el país no crese o entra en crisis es sólo astucia, cualidad necesaria para competir en el libre mercado. Todo depende del punto de vista desde donde se mire.
La realidad es múltiple y todas las versiones son válidas, al menos para sus poseedores. De acuerdo con Michel Foucault vivimos una heterotopía donde comparten un mismo espacio, diferentes y contradictorias realidades, las cuales son dominadas por el punto de vista de las élites, que interpreta la realidad y la reconstruye enmascarándola, al transmutarle causas e intenciones de sus acciones
Para defender los derechos de sus representados, Amprofón, aprovechó su cercanía al gobierno, hecho que pudiera considerarse como antidemocrático y hasta delictivo. Pues buscaba forzar al gobierno a desviar el gasto etiquetado en el presupuesto y aprobado por el Congreso de la Unión y reprogramarlo en una campaña en su favor. Destinar recursos de la sociedad para favorecer a un sector industrial, cuyos productos son de origen global, implicó buscar la forma de violar la ley y simular la justificación de la campaña de forma que aparente cumplir el interés ciudadano.
Amprofón demandó el uso de tiempos oficiales para difundir una campaña contra la piratería que amenazara con cárcel a los ciudadanos. Los tiempos oficiales son el pago en especie de los impuestos por parte de televisoras y radiodifusoras (Otra canonjía de la desigualdad de trato social que tiende a favorecer a empresarios). La campaña duró del 2003 al 2005. En un principio tuvo un tono moderado, pero se fue endureciendo con el tiempo. Tal vez, porque la sociedad continuó con la compra de piratería.
Según la International Intellectual Property Alliance (IIPA), México siempre ocupa uno de los primeros 10 lugares donde las empresas norteamericanas tienen pérdidas: es el séptimo de 8 en piratería de software; segundo de 3 en música grabada ilegalmente; primero en películas y cuarto en juegos de video ( IIPA 2010; 2008; 2006).
El cinismo de la relación “disqueros – gobierno” fue más allá. Los primeros presionaron al gobierno para que cubriera los gastos de la campaña y aceptara los contenidos que le dictaron. ¡Lo que es tener contactos! Los disqueros se sentían seguros y dueños de los recursos mal administrados por el gobierno, ya que habían sido recomendados por el mismo presidente, Vicente Fox. Las democracia panistas han resultado un engaño, un cambio para seguir igual con la ilegalidad.
Para no hacer la historia larga, el uso de tiempo oficial en una campaña de publicidad en favor de una industria nunca había sucedido y menos aún con un tono amenazante contra los ciudadanos. Este apoyo contrasta con el sistemático rechazo que se le da a los estados gobernados por el PRD y el PRI, que solicitan el uso de estos tiempos en campañas de interés social, lo cual es una perversión, pues se confunde a la confrontación partidista con el bienestar social.
La campaña de Amprofón no detuvo al comercio ilegal. Pese a que fueron respaldadas con operativos policiales que obtuvieron grandes decomisos. El mercado sólo se detuvo las horas que duraron los operativos en la zona. Parece ser que sólo fue un montaje escénico para los medios de comunicación y quitarse de encima a los molestos disqueros. Tampoco los decomisos y la campaña se reflejaron en los ingresos de las disqueras. Los piratas, como se dice en México, aguantaron vara y continuaron como si nada.
Lo que sí les ha impactado a los disqueros ha sido el surgimiento del IPod y otras tecnologías similares capaces de reproducir música con buena calidad en formato MP3, acceder a Internet y portar un gran volumen de archivos lo cual ha transformado los estilos de vida de los jóvenes, quienes portan en sus gadgets, discotecas completas.
Esta formación de colecciones musicales ambulantes con impresionantes menús musicales de donde escoger, indica que los cambios tecnológicos establecerán nuevos estándares en la adquisición y consumo el cual va a incrementarse. Tecnología hotspot universal y ampliado, conexiones P2P o torrenz, gadgets más veloces con mayor capacidad y fidelidad, incremento de la oferta cultural mundial sin representación legal en México, desinterés empresarial en talentos nacionales y en construir una cultura propia.
Los empresarios al irse por el dinero fácil y comprar los productos norteamericanos que han probado ser exitosos, desprecian a grandes sectores de la población y en consecuencia al impulso de talentos populares.
El descontrol de la piratería es una alerta roja para los empresarios, quienes están obligados a evolucionar y fomentar un mercado alterno basado en nuevos talentos, pues están a punto de ser devorados por las empresas globales que han comenzado a dominar el mercado y desplazar a sus socios locales.
Jaime Manzano