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Los avances tecnológicos generan cambios importantes en los estilos de vida e influyen en todas las esferas sociales. Como las avalanchas que avanzan cuesta abajo en apariencia son un bloque sólido y devastador que todo lo destruye a su paso. Pero si nos acercamos, vemos que no es así. Existen matices y ritmos distintos en los movimientos provocados por la variedad de las fuerzas involucradas. El fluir no tiene un ritmo armónico, orquestado y no se suceden uno tras otro, están entramados. Lo que sí mantiene un patrón, es el ciclo de vida de cada tecnología.
Si vemos la caída y sólo tratamos de conocer la cantidad de nieve que se desplaza, las fuerzas que se generan a partir de a gravedad, empuje, fricción y choque con obstáculos, no estaremos comprendiendo el fenómeno en su total complejidad. Necesitamos conocer otros factores que intervienen como la temperatura, la composición de la masa involucrada, los vientos y los sonidos que detonan la acción. Así como los movimientos internos de la masa, los ocultos a simple vista, los que giran en espiral, el volumen rezagado y el tiempo de vida de la avalancha antes de que encuentre un punto de equilibrio.
En el mundo de las caídas, no sólo hay una avalancha, son innumerables al igual que los cambios tecnológicos. Se suceden cuando se acumulan las fuerzas potenciales que las detonarán. En apariencia son movimientos imprevistos, pero como el conocimiento humano, están condicionados por su acumulación de factores de tecnologías que parecían inconexas.
Las velocidades de cada avalancha dependerán de los obstáculos que encuentren. Los obstáculos son las fuerzas conservadoras, que muchas veces se les tiene por negativas, pero son el contrapeso de la anarquía. Aunque al final serán vencidas y sustituidas por la novedad que en el futuro será el nuevo conservadurismo.
El conflicto que se genera entre lo nuevo y lo viejo, permite que el mundo no se reinvente cada cambio paradigmático, construye la referencia de la realidad social y se establece una continuidad en la identidad y la tradición, que le da cohesión a la sociedad. Permite mantener una economía estable y tener la posibilidad de regenerarse.
Al mismo tiempo, existen fuerzas de fricción donde las bases siempre se irán quedando rezagadas, y la parte superior continuarán en su imparable descenso estableciendo una distancia cada vez mayor con los rezagados.
La parte superior representa al cambio de las oportunidades que va construyendo nuevos esquemas sobre lo existente. No se destruye el pasado con lo nuevo. Cuando todo parece agotado, acaparado por el conservadurismo, las fuerzas innovadoras al buscar su sobrevivencia abren brecha y evitan caminar por los senderos saturados. Las nuevas generaciones inventan su camino, se inventan estilos de vida y se procuran oportunidades. Al consumir las novedades de su tiempo aíslan al pasado.
Las fuerzas conservadores tratan de proteger la inversión hecha en tecnología e interpretación de la realidad, por lo que se resisten al cambio total. Estiran lo más que pueden su agonía. Lo que augura que no se irán sin una buena pelea. Crean sus mafias, grupos, academias, cónclaves, carteles, partidocracia y están dispuestos de multiplicar al máximo su inversión. En su camino reclutan nuevos miembros colmándoles con privilegios, para ir renovando sus instituciones. Este proceso puede ser doloroso y duradero.
En contraste con esas instituciones cerradas, se dieron los grandes desarrollos actuales no sólo fuera de sus paredes, sino con abierto desprecio a sus tutela académica, como Apple, Microsoft, Facebook, Google que se están convirtiendo en las nuevas instituciones conservadoras.
Los conservadores al ya no poder resistir al cambio, tratarán de adaptarse en la medida de lo posible, renovándose en el uso de nuevas tecnologías. Aunque no alcanzarán la destreza de los nativos que crecieron con las nuevas tecnologías. Por ello, para adaptarse requieren adoptar la fuerza creativa e inventiva de la juventud.
Sin embargo existen hoyos negros en muchas sociedades donde la democracia es sólo simulación, donde la avalancha que cae, no trae nieve, sino el mortal lodo, que entierra literalmente comunidades enteras del tercer mundo.
Gran parte de las sociedades del mundo están dirigidas por las fuerzas conservadoras que niegan el desarrollo, pues conlleva la posibilidad de perder sus privilegios. En lugar de transformarse tienden a destruir o frenarla inventiva de lo nuevo, convierten a sus sociedades en usuarias o consumidoras tecnológicas, en sociedades analfabetas tecnológicamente hablando.
Simulan el desarrollo contabilizando los logros y las patentes de las empresas extranjeras que operan en sus países; y sus universidades recitan las teorías de los intelectuales de los países avanzados. Hechos que implican mantener alejada a la innovación, fomentar la ignorancia social, propiciar una virtual esclavitud ciudadana y una dependencia hacia las sociedades enfocadas a la creatividad e innovación.
Jaime Manzano León