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Internet ha traído consigo cambios sustantivos en todo el Mundo, dejándose ver sus efectos en casi todas las esferas del quehacer humano e incluso alguno de ellos, hasta el punto de ser paradigmáticos

Entre algunos de los impactos de Internet tenemos:

  • El desarrollo de formas para contar historias, y géneros y contenidos narrativos.
  • Impulso de esquemas de interrelación social; incremento en la disponibilidad de información.
  • Generación social de contenidos.
  • Activación de valores como colaboración, compartir, democracia, igualdad, tribu o comunidad, diáspora e identidad.
  • Reordenamiento de los sistemas de comunicación masiva.
  • Definición de enemigos globales.
  • Información accesible y uniforme para todos, la misma realidad.
  • Supresión del ámbito privado.
  • Virtualización del ser (self).
  • Globalización tecnología y definición de sus estándares de uso.
  • Concentración y transferencia de  información.
  • Guerras y vigilancia a distancia.
  • Juegos en línea.
  • Transfiguración humana en avatares.
  • Homologación de normas de intercambio social, político y económico.
  • Desaparición de barreras del lenguaje.
  • Creación de dinero mundial.
  • Homologación  dependencia tecnológica.
  • Desarrollo de redes subterráneas.
  • Laxitud de la legalidad.
  • Sistemas de inteligencia globales.
  • Explosión en la producción de conocimiento.

Desarrollos relativos

El primer punto a tratar es precisar las diferencias que existentes entre países y regiones con desarrollos desiguales. Cuando se habla de los impactos de Internet se tiende a generalizar. Lo que provoca mucha confusión y falsas expectativas. Por ello es necesario mantener siempre una sana distancia de las evaluaciones de los pregoneros de Internet y hacer a un lado, en la medida de lo posible, el ensordecedor sonido de sus trompetas y platillos de la buena nueva de Internet. Aunque tiene maravillas no es la llegada de un mesías o al menos profeta. Es la misma sociedad con otro uniforme.

Es necesario deslindar la tronadera lanzadas a los cuatro vientos y enfocarse en las condiciones en que se dan los servicios de manera detallada y sus efectos colaterales que tienden a obviarse.

No para cambiarlos lo cual sería deseable, aunque difícil, sino para ser consciente de donde estamos parados y aceptar, con resignación, nuestra condición. Esta es una labor ardua, pues resulta complicado distinguir la información de un deber ser, de lo que es, de la realidad simulada por dicho el ideal.

Estos cambios sociales no se dan de manera uniforme en todos los países. Los cambios responden al desarrollo que previo a Internet se tenía. La Red no es una varita mágica que detona de inmediato el desarrollo. Aunque es de suponerse que a mediano plazo puede haber efectos más claros, como se supone, tendría cualquier sociedad sin Internet. Es fácil confundirse y suponer que  los cambios que sedan en los países desarrollados se los mismos que dan en todos lados. No es así, existen grandes diferencias. Las narrativas de éxito no se concretizan de manera similar. Tal vez estén disponibles los mismos servicios, pero los usos difieren.

Basta recordar que varias generaciones en el mundo creció con la televisión y recibió como única realidad la que presentaban las series policiacas norteamericanas en donde se remarcaba que toda persona acusada era inocente hasta probarse lo contrario, que a todo detenido se le debe aplicar la Ley Miranda que le informa sobre sus derechos, que solo puede ser juzgado una sola vez por sus delitos y que un juzgado de 12  ciudadanos decidirá su condición. Lo anterior prevalece a falta de una información que sea “real”.

Esta fantasía promovida por los programas norteamericanos era la única realidad entre muchos ciudadanos, en especial de las clases medias que no tienen un contacto con el sistema de seguridad y justicia como lo tienen las clases populares. Éstas en todo momento sienten la presencia de las fuerzas de seguridad que les dan muestras de su poder. Sólo hasta que algún miembro de las clases medias se enfrenta con el sistema de justicia,  se percataba de la realidad; la justicia no es una serie de televisión es un sistema de corrupción donde los poderes económico, político, burocrático-jurídico y delicuencial son los que determinaban la inocencia de una persona, basada en intereses privados y extralegales.

En Internet la campaña electoral generó grandes esperanzas en el Mundo. Revivió la llama de la democracia y que el poder imperial llegaría a asumir un tono de respeto en sus relaciones con los demás países. El éxito de Obama a través de las redes sociales hizo suponer un cambio mundial. Ello no fue así. En cuanto a las campañas políticas, hay diferencias notables entre las democracias de los países desarrollados y los del resto del mundo. Las formas de hacer política de las democracias son diferentes. La disponibilidad de nuevos recursos tecnológicos no implica su uso y menos aún un cambio en la cultura política y apertura real en la representación ciudadana. Pese a todo lo que se diga, la cultura política continuará sin cambios. Internet no es el fin de la corrupción, o partidocracia, o de la democracia simulada, o de partidos sin comunidades sólidas, o del fin del sustento estatal a partidos. Eso sí, todo tendrá un nuevo matiz, al menos en apariencia y seguirá evolucionando al paso de la dinámica social. Nadie asumirá los modos del moderno arquetipo de la Democracia, Barack Obama. Es iluso pensar que sí.

Otra distinción se da  en la penetración y calidad del acceso a Internet. En los países desarrollados la cobertura no es cuestión de discusión, mientras que en los países en desarrollo, la cobertura es urbana y clasista, y el uso que se le da a Internet, se da, primordialmente en la consulta de correos electrónicos y mantenerse en contacto con el circulo cercano de cada individuo en las redes sociales como Facebook o viendo videos en Youtube. En cuanto a generadores de conocimiento sea en Blogs o productores de video, con algún esfuerzo más allá de reproducir eventos sociales o culturales tal cual se grabaron, son tan bajos que no aparecen en las estadísticas importantes de muchos países.

Esto puede provocar enojo en algunos lectores, pues las comparaciones nunca son buenas, pero es importante tener conciencia del suelo que pisamos para revertir la situación. Lo importante además de tener un acceso universal es fomentar una nueva cultura que impulse el interés por la creatividad y práctica tecnológica, las artes, y la política y permita a los países poder competir en condiciones e igualdad en un mundo cada vez más globalizado y controlado.

En entradas siguientes iré analizando cada uno de los rubros arriba señalados de forma tal que nos permita tener una aproximación más clara a este mundo cambiante.

Jaime Manzano León

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